Después de analizar los
textos anteriormente reseñados, y de participar en las actividades propuestas
por la docente, puedo concluir, a manera muy personal, que es claro que nos
encontramos en un mundo altamente cambiante donde la flexibilidad caracteriza sus
dinámicas y donde el conocimiento (su producción y divulgación) es requisito
para el progreso. La educación y las instituciones donde se lleva a cabo,
requieren de transformaciones urgentes que respondan a las necesidades
particulares contemporáneas, que van mucho mas alla de la globalización y la implementación
de las tecnologías de información y comunicación, y que exigen un cambio en
nuestro rol como docentes al interior de las mismas.
El docente que se exige en
estos tiempos, debe ser sin duda un ser integro que valla tras la formación de
sus estudiantes en la totalidad que ello implica, propiciando dialogo de
saberes, aprendizajes significativos, reconocimiento de la multiplicidad de
puntos de vista y de subjetividades, enseñando con el hacer y desde la
práctica, manteniendo y promoviendo pensamiento el pensamiento crítico, entre
otras cuestiones. Mas que su formación permanente, considero que debe
caracterizarse por su reflexión permanente, sobre lo que hace y como lo hace,
el pensarse en la práctica para aotorregularse y responder de manera sensible a
las necesidades de sus estudiantes según el contexto donde estén inmersos.
Es claro que la ciencia no
debemos entenderla como la única y hegemónica fuente de conocimiento valido, y
que las realidades pueden y deben ser entendidas y abordadas desde múltiples
posiciones, todas validas. Ya no vamos tras la verdad, sino mas bien, tras la
construcción de miradas alternas, de diálogos de saberes, donde la
investigación es el recurso por excelencia de la docencia. Investigación con
sentido ético de conservar lo público de la educación dentro de la sociedad,
buscando su progreso y no solo complacer las tendencias del mercado.
Si bien es claro que nos estamos
repensando la universidad y que buscamos cambios en los roles de los diferentes actores
que la conformamos, el docente tiene un papel fundamental y protagónico en la cuestión,
ya que es quien esta dedicado y comprometido permanentemente con la formación del
ser y con el progreso de la sociedad, utilizando como recurso principal la educación.
El docente y su actitud, serán sin duda decisivos en estos procesos de cambio
que seguirán sucediendo, e independientemente de la corriente pedagógica desde
la que nos posicionemos, según nuestra visión y comprensión de sujeto y la
forma como entendemos la realidad a la que pertenecemos, debemos procurar
reflexionar constantemente sobre nuestra práctica docente, confrontarla con las
necesidades de la sociedad actual, mantener un pensamiento crítico y un espíritu investigativo,
y no perder de vista que la formación universitaria debe perseguir la formación
de un ser integral y armónico con su medio, mas que un sujeto que responda a
las necesidades de la sociedad de producción y consumo que vivimos actualmente.
La investigación por su
parte, es ahora herramienta primordial
en nuestro que hacer como docentes, que debemos realizar no solo respondiendo a
las necesidades de la empresa que ahora tiene un papel importante en la
universidad, sino también y sobre todo, procurando el bienestar social y
mejoramiento de la calidad de vida de los seres humanos. En la investigación debemos
mantener una postura ética, abierta al dialogo y respeto por las múltiples
miradas que puedan haber sobre un mismo fenómeno, independientemente de la
forma particular que tengamos de realizarla. Ya no vamos en busca de alcanzar
verdades, sino mas bien de construir miradas, dependiendo de nuestro punto de
partida.
Aunque en ocasiones nos
sintamos abrumados por lo caótico y cambiante mundo donde nos encontramos, debemos
confiar en el amor y la realización personal y profesional que trae a nuestras
vidas el ser maestros, o pretender serlo………….
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