Para ser profesor
universitario no es suficiente con ser profesional (abogado, ingeniero,
economista, arquitecto, comunicador); para ser profesor de una
“asignatura”, “módulo”, “materia”, al interior de un programa de formación
profesional, no basta con dominar un
campo de conocimiento: Física, Química, Biología, Matemáticas, Sociología. La
creencia arraigada por largo tiempo de que educar era instruir, que enseñar era
transmitir y que aprender era reproducir información favoreció en las
universidades el convencimiento de que para
enseñar es suficiente con saber.
Los profesionales
abocados a la docencia universitaria han asumido ese rol desde la perspectiva
de transmitir sus conocimientos a los estudiantes. Con un factor adicional:
asociando transmisión con exposición. Buena parte de los salones de clase en
las universidades han sido por mucho tiempo espacios de exposición; de
exposición del saber del profesor frente a unos estudiantes que tratan de ser
buenos receptores y repetidores para asegurar su sobrevivencia académica.
Simultáneo al
reconocimiento, hoy, del papel determinante que juega el profesor en la calidad
de la preparación de los nuevos profesionales, está el reconocimiento de la
importancia de sus capacidades para
hacer docencia. La formación docente es un campo estratégico de la
investigación educativa actual en todos los niveles, incluyendo por supuesto el
de la educación superior.
Llegar a ser docente
universitario sin haber recibido previamente una preparación o capacitación
específica es un hecho “laboral-académico” que plantea una serie de
interrogantes de cara a esa nueva ocupación, a la forma de interpretarla y
ejercerla, lo mismo que a sus efectos en el proceso de preparación de nuevos
profesionales.
Las
características inciertas, ambiguas y contradictorias que acompañan el
ejercicio de la docencia, también están presentes en los procesos de
preparación de los docentes. Por tanto, los interrogantes que se plantean
surgen de la necesidad de explorar cómo enfrentan, perciben y resuelven el tránsito
del ejercicio de su profesión, al de la docencia: si lo asumen como un campo
distinto o simplemente como una prolongación coyuntural de su trabajo
profesional; qué influencia tiene el rol de estudiantes que han jugado durante
buena parte de su vida; si se limitan a replicar “los modelos” de quienes
consideran fueron sus mejores profesores o, además, se apoya en el modelaje de
los colegas docentes; si su inserción en la docencia universitaria los
lleva a entrar en un proceso de autoformación; o si, además, encuentran que la
institución les ofrece actividades o programas de cualificación para su nuevo
oficio.
En el mismo sentido, se
puede entonces considerar que el docente se va configurando en el
proceso del aprender a enseñar, proceso que está condicionado por las
exigencias del contexto. La sociedad actual se caracteriza entre otras
razones por haber definido como valor ciudadano el conocimiento, el interés
social se centra en la relación de los sujetos con el conocimiento, de allí la
importancia que cobran los niveles de formación de los ciudadanos y la
capacidad de innovación de los mismos. Una sociedad caracterizada por una
economía en red, como la ha denominado Castells (2006), economía cuya
productividad y poder están asociadas a la generación, procesamiento y
transmisión de información más que de materias primas, la información
constituye la materia prima, la tecnología va actuar sobre la información
a diferencia de otros momentos donde la información actuaba sobre la
tecnología.
En este contexto
surgen inquietudes en torno a ¿cómo se plantea una profesión
docente en una sociedad del conocimiento?, Cuál es el sentido de la
enseñanza como profesión?, ¿cómo inciden el proceso de inserción y de
desarrollo profesional docente en los procesos de enseñanza –aprendizaje?,
entre otras. Inquietudes alrededor de las cuales se han generado
reflexiones que centran como eje de la discusión al docente como
fundamento básico de una sociedad del aprendizaje.
El proceso de aprender a
enseñar es un proceso permanente que contempla tanto la formación
inicial, la inserción inicial como la formación permanente. El aprender a
enseñar se constituye en eje de la Profesión docente. La profesión docente se consolida a
partir de dos elementos básicos: un cuerpo de conocimiento teórico –prácticos
sobre el objeto de estudio y de intervención, y una relativa autonomía en
el trabajo. El desarrollo de la profesión docente tendría que ver más
con la consolidación de su profesionalidad referida a un proyecto pedagógico
relacionado más con la calidad interna de la enseñanza como profesión, en
aspectos éticos, epistemológicos, teóricos, prácticos mas que con la
profesionalización como proyecto sociológico relacionado con la dignidad y
status social de sus miembros (condiciones de trabajo, nivel de retribuciones y
la consideración social de sus miembros).
El desarrollo profesional
docente era asumido como problema político, administrativo y técnico, en
los últimos años se ha constituido en objeto de estudio, en tanto que se asume
que la transformación de la institución educativa y la calidad de los procesos
que allí se desarrollan pasan por la modificación de la función docente y el
enriquecimiento de su desarrollo profesional.
El desarrollo profesional
docente universitario es definido como cualquier “intento sistemático de cambiar la práctica, creencias y conocimientos
profesionales del docente universitario, hacia un propósito de mejora de la
calidad docente, investigadora y de gestión. Este concepto incluye el
diagnóstico de las necesidades actuales y futuras de una organización y de sus
miembros y el desarrollo de programas y actividades para la satisfacción de
estas necesidades”. El desarrollo profesional se concibe como un
proceso continuo, como proceso de construcción profesional, basada en la mejora
profesional, a través del cual afronta las problemáticas de la enseñanza
y va desarrollando habilidades cognitivas y meta cognitivas que le
permiten la valoración de su trabajo profesional.
Estas razones sitúan el
interés de este modulo en la formación Pedagógica de los docentes
universitarios.
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